Los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz han dejado claro esta tarde, en la misa funeral celebrada en el Pabellón Carolina Marín de Huelva, su firme voluntad de «luchar desde la serenidad» para que se sepa toda la verdad sobre lo ocurrido en un siniestro que se ha llevado por delante la vida de 45 personas, los «45 del tren», tal como ha dicho Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las onubenses que murió en el fatal accidente. Sánchez ha hablado en nombre de todos los familiares acompañada de su hermano Fidel.
Este es «el único funeral que cabía en esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su madre, en su advocación» de la Virgen de Cinta, en alusión al aplazado homenaje de Estado.
Sáenz ha agradecido la labor de las instituciones que se pusieron «de frente desde el minuto cero, soportando el caos y los envites de nuestra propia angustia» y ha tenido palabras especiales de agradecimiento para los vecinos de Adamuz.
Especialmente emotiva ha sido la referencia a los 45 fallecidos, «porque ellos no solo son los 45 del tren, eran nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos ellos, la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas, la ilusión de buscar un futuro mejor, de disfrutar momentos en familia o el deseo de volver con sus seres queridos, ellos eran esto que ya nunca serán».
Por último, ha dicho que «sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, el alivio y la paz de saber que ahora duermen en los brazos de la Virgen de la Cinta».
Obispo de Huelva
El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, ha apelado por su parte este jueves al compromiso de la sociedad con las familias de las víctimas mortales del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), durante la misa funeral celebrada en el Palacio de Deportes Carolina Marín, que ha reunido a más de 4.300 personas. En el siniestro perdieron la vida 45 personas, 27 de ellas de la provincia de Huelva.
En su homilía, el prelado ha reclamado que se esclarezca la verdad de lo ocurrido y que se actúe con justicia, subrayando que el sufrimiento de las familias no termina cuando se apagan los focos ni cuando cesa la atención informativa. Acompañar el duelo y reparar, en la medida de lo posible, las consecuencias del daño sufrido —ha señalado— es una tarea que interpela a toda la sociedad y también a quienes ostentan responsabilidades públicas.
Gómez Sierra ha descrito el encuentro como una reunión “con el corazón abatido” y ha expresado su deseo de abrazar con respeto a los presentes, trasladándoles el pésame y la cercanía de todos. En ese contexto, ha tenido palabras de agradecimiento para quienes acudieron en los primeros momentos: vecinos de Adamuz, equipos de emergencia y sanitarios, fuerzas de seguridad, voluntarios y personal de apoyo.
A la celebración han asistido 336 familiares de los fallecidos, arropados por numerosos ciudadanos y por una amplia representación institucional. Entre las autoridades presentes se encontraban los Reyes de España, Felipe VI y Letizia; el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; los ministros Ángel Víctor Torres y Luis Planas; así como el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
La misa ha estado presidida por el obispo de Huelva y concelebrada por Luis Javier Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española; el obispo emérito de Huelva, José Vilaplana; y el obispo de Córdoba, Jesús Fernández. Junto a ellos han concelebrado más de un centenar de sacerdotes procedentes de distintas diócesis, entre ellos el párroco de Adamuz, Rafael Prados. La primera lectura, del Libro de las Lamentaciones, ha sido proclamada por Liliana Sáenz, hija de una de las víctimas onubenses.
Durante la liturgia, Gómez Sierra ha recordado que la tragedia “irrumpió como un golpe inesperado”, sumiendo a la comunidad en el duelo por los fallecidos y en la preocupación por los heridos y sus familias. Ha pedido oraciones por quienes han muerto, para que encuentren el descanso eterno. En un mensaje dirigido expresamente a los Reyes, ha reconocido su gesto de cercanía y solidaridad con las familias y con la sociedad de Huelva, Andalucía y el conjunto de España.
También ha subrayado que el sufrimiento humano necesita ser acompañado y que, incluso en los momentos más oscuros, la fe permite vislumbrar un rayo de esperanza, evocando el clamor del pueblo devastado que recogen las Lamentaciones y las lágrimas de quienes han perdido a sus seres queridos.
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal ha trasladado a los familiares las palabras de cercanía, consuelo y esperanza del Papa León XIV, en nombre de toda la Iglesia española, invitándoles a mirar al misterio de la muerte y la resurrección. Asimismo, les ha animado a ponerse bajo el manto de la Virgen, pidiendo la intercesión de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva.
Llegada de los Reyes y recibimiento institucional
Los Reyes de España llegaban a la capital onubense a las 18.05 horas para presidir la ceremonia, celebrada con aforo completo tras la invitación del Obispado a vivirla como un acto de fe compartida y de consuelo. A su llegada al Palacio de Deportes, fueron recibidos a las puertas del recinto entre muestras de apoyo ciudadano, mientras que en el interior familiares y autoridades los acogieron al son del himno de España.
Un altar presidido por la Virgen de la Cinta
La Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, ha presidido el altar, junto a un crucifijo venerado por San Juan Pablo II durante su visita a la capital onubense en 1993. La pista principal del pabellón ha sido reservada para los familiares de las víctimas, con la disposición de 500 sillas para garantizar condiciones de cercanía y recogimiento. El recinto ha contado además con un dispositivo sanitario preventivo del 061 para atender cualquier posible incidencia.
Oración, silencio y despedida de la provincia
Antes del inicio de la ceremonia se ha rezado el rosario y, posteriormente, el Ángelus, tras el cual el Palacio de Deportes quedó sumido en un silencio sepulcral como signo de respeto y pésame. Esta misa funeral supone, por el momento, la despedida de la provincia de Huelva a las víctimas del accidente, después de que se aplazara el homenaje de Estado previsto ante la imposibilidad de asistir de un número significativo de familias.






