El presbítero Juan Mairena Valdayo ha fallecido este martes a los 90 años de edad en la Residencia Santa Teresa Jornet de la capital onubense, tal y como ha informado la Diócesis de Huelva a través de su página web y redes sociales.
Nacido en Bollullos Par del Condado en 1934, Mairena cursó sus estudios de licenciatura en Sagrada Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y ordenado sacerdote en 1958. Amplió sus estudios en Roma, doctorándose en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana en 1965.
Prestó también sus servicios en la Conferencia Episcopal Española, en la que fue nombrado Director del Secretariado Nacional de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, cargo que ejerció hasta 1976. Concluida esta etapa, volvió a la diócesis, siendo nombrado director del Colegio Menor San Pablo, luego convertido en Mayor. De hecho, en 1999 se le concedió la Medalla de la Universidad de Huelva por su labor en ese centro.
En el campo del Derecho Canónico y de la Teología realizó diversas investigaciones y publicaciones, además de una labor importante en la formación de los candidatos al sacerdocio, como profesor en el Seminario Diocesano de Huelva y en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. Igualmente enseñó Derecho Canónico en la UNED de Huelva.
Tampoco puede obviarse su contribución a la promoción de la cultura en la sociedad onubense. Así, desde 2002, era miembro de la Academia de Ciencias, Artes y Letras de Huelva. “Juan era una figura fundamental en la religiosidad de la ciudad de las últimas décadas y una mente lúcida que aportó mucho tanto a nuestra institución como a la provincia”, ha subrayado su presidente, Emilio Pascual.
Además, Pascual ha recordado que Mairena fue coordinador de la histórica visita que el Papa San Juan Pablo II realizó a Huelva en 1992, y del Comité Diocesano preparatorio para los congresos mariológicos y marianos internacionales y celebración del V Centenario de la Evangelización de América. Por su labor en la visita del Papa, en 1993 el Rey Don Juan Carlos I le concedió la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica.
“Fue una persona tremendamente querida en toda la provincia, y muy especialmente en la institución que tengo el honor de presidir, en la que dejó huella con su sabiduría y su magisterio”, ha finalizado.